miércoles, 21 de mayo de 2008

MILLIN

De actitud temerosa, pasos lentos, precavidos

La mirada opaca, triste

Senil, temblorosa, desconfiada, ¡qué pena verte así!

Esos ojos que no tan solo guiaron tus marciales y elegantes pasos en los desfiles y supieron medir con exactitud complicadas distancias entre los saltos

Esos mismos ojos, que supieron vislumbrar con ternura a los niños que día a día se iniciaban en la disciplina más dura de la equitación, en hipoterapia.

Esos mismos ojos, que contemplaron año a año magníficos paisajes en patrullas y potreros

Esos mismos ojos, hoy cual estrella fugaz se han empezado a apagar, dejando tras de si, solo la estela de agraciados recuerdos en el corazón de aquellos que conocieron de tu reposado carácter y compasión

Tú, hoy caminas por la más larga y oscura de las noches de la vida, caminas en la oscuridad eterna de la ceguera.

Hoy más que nunca necesitas del cabresto y el jaquimón y de la voluntad de aquel que serviste por tantos años, sin pedir nada a cambio

Hoy sólo pides lo necesario para sobre vivir; alfalfa agua y amor, ¿será mucho pedir?...

Manuel Pizarro Valdés

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